Al elegir luminarias LED para entornos exteriores y hostiles en Latinoamérica, el grado de protección IP es una especificación fundamental para su proyecto. Entre las clasificaciones más usadas se encuentran IP65 e IP66, aunque muchos compradores no conocen bien sus diferencias y usos adecuados.
El código IP tiene dos dígitos: el primero indica protección contra partículas sólidas y el segundo contra el agua. Tanto IP65 como IP66 tienen el número “6”, lo que significa hermético al polvo. Ninguna partícula de polvo ingresa al interior, protegiendo chips LED, controladores y placas electrónicas. Es vital para obras, estacionamientos, zonas industriales y regiones costeras de Latinoamérica, ya que el polvo genera sobrecalentamiento y fallos prematuros.
La diferencia principal es la resistencia al agua. IP65 resiste chorros de agua a baja presión desde cualquier dirección. Aguanta lluvia, salpicaduras y limpieza ligera. Es apto para zonas exteriores cubiertas, aleros y espacios protegidos, pero chorros potentes pueden romper su sellado.
IP66 resiste chorros de agua de alta presión desde todas las direcciones. Cuenta con un sellado reforzado. Soporta tormentas fuertes y limpieza con manguera a alta presión, ideal para instalaciones totalmente expuestas: estadios, puertos, alumbrado vial y zonas con lluvias intensas.
En resumen: ambos son estancos al polvo. IP65 es económico para espacios exteriores cubiertos. IP66 tiene mayor resistencia al agua para sitios a la intemperie. En proyectos latinoamericanos, elija IP65 para locales comerciales cubiertos y IP66 para obras expuestas, reduciendo riesgos de mantenimiento y garantía, asegurando un rendimiento estable a largo plazo.

